Se trata de un programa piloto implementado en el Servicio Penitenciario Federal, basado en la experiencia de la hermana Pauline Quinn y el proyecto “Dog Prision Program”, con la finalidad de capacitar a internos en el adiestramiento de perros de servicio para ayudar a personas discapacitadas

Es un organismo dependiente de la Dirección Nacional, cuya función será la de arbitrar las diligencias tendientes a asesorar a las distintas dependencias que operan bajo la órbita de la institución sobre las medidas conducentes a prevenir y reducir actos de corrupción

Se creó el Servicio de Sustentabilidad Ambiental y Gestión del Riesgo de Desastres, a los fines de elaborar políticas que promuevan un ambiente sustentable y generar acciones que contribuyan a prevenir, mitigar y dar respuesta ante situaciones de emergencia o catástrofe

La actualización constante en materia de criminología permite incorporar herramientas, avaladas empíricamente, en los abordajes de las personas alojadas en establecimientos federales, además de brindar fundamentos científicos a las decisiones de intervención de la administración penitenciaria 

Programas especiales: Huellas de Esperanza

Huellas de esperanza es un programa que se desarrolla en cárceles federales basado en la experiencia de la hermana Pauline Quinn, reconocida mundialmente por su trabajo con perros de servicio adiestrados por personas privadas de la libertad. En vistas del éxito que tiene en Estados Unidos y países europeos, la religiosa fue invitada por las autoridades locales para implementar un programa piloto en los establecimientos federales.

 

Antecedentes

“Dog Prision Program” fue creado hace 30 años por la hermana Pauline Quinn en los Estados Unidos y tiene como finalidad capacitar a detenidos en el adiestramiento de perros de servicio para ayudar a personas discapacitadas mediante la entrega de los canes entrenados que servirán de “guías” en sus necesidades cotidianas. En la actualidad esta experiencia se reproduce en más de 300 cárceles del país del norte.
Argentina es el único país en latinoamérica que adopta esta modalidad de tratamiento desde 2010, en el Instituto Abierto de Pre egreso “Nuestra Señora del Valle” Unidad 33 y en el Centro Federal de Detención de Mujeres, Unidad 31, de Ezeiza. La capacitación de los adiestradores duró un año y medio y fueron supervisados por agentes penitenciarios que se formaron como profesionales en la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA). El equipo también está integrado por un veterinario, un médico clínico, una asistente social y una psicóloga.

Los canes que se entrenan en el SPF, técnicamente son “perros de servicio” para personas con discapacidades motrices. Pueden abrir y cerrar puertas, cajones, heladeras; alcanzar y levantar objetos del suelo; prender y apagar luces e interruptores, entre otras cosas. En el futuro se incorporará la capacitación de “perros señal” destinados a personas con discapacidades auditivas, y “perros guía” para no videntes.
Los perros son adquiridos por el Servicio Penitenciario Federal y se entregan en forma gratuita, con su respectivo pedigree, previamente castrados y chipeados para su reconocimiento en caso de extravío.